Creando rituales que te conecten con la tierra
Por Heather Young — Fundadora de Pupukea Lux
Creo que la forma en que comenzamos y terminamos nuestros días determina todo lo demás.
Los rituales son más que rutinas; son contenedores sagrados de energía, devoción y guía. Nos ayudan a mantenernos conectados con quienes somos y con quienes nos estamos convirtiendo.
Para mí, los rituales de conexión con la tierra son mi manera de regresar a mí misma, especialmente en épocas de cambio, maternidad, creación y crecimiento.
Mis rituales matutinos
Las mañanas son el momento en que conecto más profundamente con Dios, con la gratitud y con mi cuerpo.
Solía levantarme temprano. Antes del sol, antes del ruido, antes de los gemelos, alrededor de las 4:45.
Me estiro, me muevo y susurro una oración:
“¿Cuál es tu voluntad para mí hoy, Señor?”
Algunas mañanas saco unas cartas del oráculo o limpio mi energía con intención, invocando claridad y luz. Suelo tumbarme para visualizar los resultados que deseo, manteniéndome abierta a algo mejor y a la luz divina que se expande desde mi corazón, llenándome de paz y propósito.
Antes de vestirme o salir al mundo, me detengo un momento frente al espejo. Me infundo amor en el cuerpo:
“10 cosas que me encantan de mí.”
Es una práctica de gratitud, no de perfección. Puede resultar incómodo al principio, sobre todo si lo haces frente al espejo (lo recomiendo encarecidamente). Es una forma de recordar que mi cuerpo es mi aliado. Recuerda, tus células siempre te escuchan.
Luego escribo mi lista de gratitud 3x3x3: tres cosas para mí, tres para mi negocio y tres para los demás. La gratitud lo cambia todo.
Finalizo mi ritual matutino con 20 minutos de meditación y un desayuno o brunch nutritivo, siempre acompañando mi comida con un profundo y agradecido "mmmmm" antes de comer.
Es sencillo, pero poderoso. Cada bocado se convierte en una oración de presencia.
Mis rituales nocturnos
Las tardes son para la reflexión y la renovación.
Me gusta escribir en mi diario antes de dormir. Reflexiono sobre mi día y marco la pauta para mañana, dándole un rumbo a mi día, no solo una lista de tareas pendientes. Escribo lo que quiero lograr al día siguiente y lo leo tres veces, no desde la presión, sino desde el cariño. Me imagino ya con la energía del logro, sintiéndome orgullosa, agradecida e ilusionada por lo que está por venir.
Si ese día surgía algo difícil, una emoción, un pensamiento o un desafío, me tomaba un tiempo para asimilarlo. Me preguntaba: " ¿Qué me está tratando de enseñar esto?".
Esta indagación es mi método para transformar mis emociones en sabiduría.
Rituales de amor — La conexión semanal
Mi pareja y yo compartimos lo que llamamos nuestro encuentro semanal de amor, un ritual que nos conecta con la realidad y fortalece nuestra relación. Es sencillo, pero se ha convertido en algo sagrado:
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Compara nuestros horarios para la próxima semana.
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Pregunte: "¿Necesita ayuda con algo?"
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Hablemos de intimidad: qué anhelamos, qué necesitamos o qué celebramos.
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Expón con honestidad y amabilidad todo aquello que haya quedado sin decir.
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Finalicemos con elogios, reconociéndonos mutuamente y a nosotros mismos.
Estos cinco pasos se han convertido en el pilar de nuestra comunicación. Nos mantienen conectados, visibles y apoyados incluso en el caos de la vida. Ojalá los hiciéramos todas las semanas, pero seamos realistas, no somos perfectos y la vida es ajetreada.
Crear rituales que te conecten con la tierra no se trata de control, sino de comunión.
Es una forma de honrar tu energía, tu espíritu y la vida que estás creando conscientemente.
Lo cierto es que la paz no surge por sí sola. La cultivamos.
Y cada mañana al despertar, cada noche al descansar, se nos brinda otra oportunidad para que nuestros días se sientan como una oración.
Así que empieza donde estás.
Respirar.
Enciende tu vela.
Y deja que tus rituales te traigan de vuelta a casa, una y otra vez.